El Jardín de Mavlinca


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Prólogo


A menudo nos han dicho: "Debe haber sido muy difícil semejante viaje...". Pero viajar como lo hemos hecho es bien sencillo. Llega el momento en el que todo se hace tan sencillo que no podemos sino dejarnos fluir por el viaje en sí mismo. Pero es cierto que antes tuvimos que tomar la decisión.

Dejar todo, lanzarnos hacia lo desconocido con tres niños de 7, 4 y 1 año cuando partimos… Solo esto ya es una aventura… 

¿Cómo resumir este viaje? Podemos daros datos, kilómetros recorridos , altitud máxima alcanzada, presupuesto… Pero debemos confesar que vivir una bella aventura en familia en contacto con el mundo, sin estrés, sin despertador y sin horarios es, quizás, una definición muy sencilla de lo que es la felicidad. En nuestro botiquín, además de los medicamentos homeopáticos, había mucho sentido común, entusiasmo y pensamientos positivos… ¡Y nunca necesitamos nada más! También debemos decir que, con el tiempo, recordamos con ternura hasta los momentos más difíciles que suelen aparecer en toda aventura.

Nos gustaría compartir esta felicidad con todos los padres y, sobre todo, con los niños, para que conserven en algún lugar de su memoria la idea de que el mundo es un lugar maravilloso y que todo está a nuestro alcance. Solo hay que perseguir los sueños de cada uno

¿Por qué  “El Jardín de Mavlinca”? Mavlinca  es una mezcla de los nombres  de nuestros tres hijos: Matei, Vlad e Ilinca. Durante 900 días, el mundo fue su jardín.




© Olinyoli Distribución Cultural, México, Ciudad de México, 2017