Ritual de gratitud para los bebés que no nacieron vivos


Biznaga en flor                                                                                        Fotos: Gabriel Cortés, 2014

Parte I

Hace un año escribí en este blog una reflexión personal sobre por qué en las Ofrendas de Día de Muertos de México no se acostumbra poner nada a los bebés no nacidos vivos a pesar del amor con el que en muchos casos eran cuidados y esperados en los vientres de sus madres y del dolor a veces tan hondo, profundo y duradero que causan sus partidas.

En Ofrenda de Día de Muertos para los bebés que no alcanzaron a nacer vivos compartí mi absoluta perplejidad ante la costumbre de vivir en absoluto silencio la muerte de un bebé durante el embarazo, y además de recomendar la lectura del libro Las Voces Olvidadas, como libro refugio ante el dolor que nos sobrepasa y como libro estrategia para asumir nuestro propio cuidado ante un momento tan difícil de vivir o acompañar, opiné que podíamos incluir pequeños rituales u ofrendas en la ofrenda de Día de Muertos.

A la pregunta de "¿Tú crees que es posible adecuar las tradiciones a los sentimientos de duelo actuales?" con la que terminé ese post muchas mujeres respondieron a lo largo del año con pequeños correos dejados en nuestra página de contacto, o en comentarios dejados bajo ese post, que sí creían que eran necesario adecuar las tradiciones a la necesidad de honrar la memoria de los bebés que no continuaron con vida y a vivir de otra manera, más apoyadas, sus duelos.

Me ha impresionado muchísimo que durante este año ese post ha sido leído miles de veces y que mes con mes ha sido el post más leído de este blog desde su publicación hasta el día de hoy, es decir, no importa que haya sido enero, mayo, julio o el mes que sea, muchas mujeres sentimos la necesidad de ofrendar algo, de mantener viva la memoria y la presencia de un bebé en cualquier momento del año. Ese post ha sido leído y comentado desde muchos países del mundo, incluso desde algunos en los que nunca imaginé que hubiera alguna persona que leyera en español; además de agradecer la lectura y los correos de tantas mujeres, les comparto que sin sus recordatorios permanentes sobre este tema tan sensible no hubiera prestado atención a hallazgos sutiles que me han enriquecido como persona y como madre. Espero poderlos seguir compartiendo en este blog como ofrenda permanente a esos bebés, y al amor vivo de sus madres.


Parte II

En estas semanas nos econtramos trabajando en Olinyoli en la publicación de una agenda muy especial para el 2016. Como es una sorpresa aún no diremos más, pero me permito presentar a Adriana “Tata” Rojas, la autora de la agenda. Ella ha vivido durante más de 20 años en Guatemala y otros países de América Latina, aprendiendo de las ceremonias y rituales mayas más antiguas y resguardadas.

El trabajo de Adriana nos impresiona muchísimo pues es como si de pronto ella corriera no una cortina, sino un muro de desconocimiento sobre las tradiciones que vemos en nuestras calles, mercados, iglesias, etc., y nos tradujera los colores de las flores, los aromas de las fiestas indígenas a los Santos Patronos, la luminosidad de las velas y los lenguajes de los humos aromáticos que llevamos en nuestros recuerdos más distraídos de caminar en una tarde de lluvia y fiesta por algún centro de nuestros pueblos. Es casi como si de pronto empezáramos a entender nuestros recuerdos sobre un mundo invisible en el que sorprendentemente, y sin saberlo, ya participábamos.

Me permití pedirle a Adriana, experta en tradiciones y rituales mayas, que nos escribiera un ritual para este blog que nos ayudara cuando no supiéramos como realizar una ofrenda de amor a la memoria de los bebés no nacidos vivos. Este ritual lo mandó especialmente para hacerse durante el 31 de octubre, el día de los difuntitos, de los muertos chiquitos, pero es nuestro sentimiento que se puede hacer siempre que exista la necesidad de honrar la memoria de un bebé. 


Ritual

"Comprendiendo claramente que tienes un vínculo con el espíritu de tu hijo o hija, elige un papel especial para que le escribas una carta con todo lo que sientes en este momento. 

Cuéntale lo que aqueja tu corazón, explícale los planes que habías hecho a futuro con él o ella y todo lo que ha sucedido después de su partida. No pongas límite a lo que escribes, esta carta puede ser muy larga o muy corta… sólo permite que fluya desde tu interior lo que has venido guardando. No olvides el darle gracias por las profundas enseñanzas que ha dejado para ti.

Consigue 9 velas de color azul celeste y 9 velas de color rosado, para el ritual que vas a hacer durante el día de los muertos. Vas a necesitar también un poco de miel, de azúcar y de canela en polvo. Compra una pequeña maceta, un poco de tierra y semillas de alguna planta que puedas conservar cerca de ti. Ten un vaso con agua preparado.

Siéntate en el piso en un lugar calmado en dónde no tengas interrupciones y donde puedas encender velas sin ninguna complicación. Coloca el vaso con agua en frente tuyo y respira profundamente para alejar las tensiones del día, hasta que sientas que tu cuerpo entra en estado de armonía.  Una a una enciende las velas rosadas haciendo una línea a tu izquierda y las velas celestes proyectando una línea a tu derecha. Ten cerca de ti los materiales para tu ritual y la carta que previamente has escrito para tu hijo o hija.

Mientras inhalas y exhalas lentamente, invoca la presencia del espíritu de tu bebé y pídele que permanezca contigo mientras realizas tu ritual. Siente cómo este ser puro y poderoso te acompaña y con profundo respeto coloca tus manos sobre el vaso con agua que tienes en frente, mientras proyectas en él todo el amor que sientes por tu hijo o hija. El agua es un excelente receptor del amor, así que quedara cargada muy fácilmente con este poderoso sentimiento.

Con calma comienza a leer la carta que has escrito… deja que tus palabras se escuchen claramente, pues tu bebé estará escuchándolas.

Una vez que hayas terminado de leer la carta, toma una de las velas rosadas y otra de las celestes con tu mano derecha.  Sostén la carta con tu mano izquierda y colocándola encima del vaso con agua, quémala. Las cenizas caerán lentamente en el vaso con agua que has cargado con todo tu amor. Pon luego un poco de azúcar, de miel y de canela dentro del agua… estos elementos traerán dulzura y mantendrán viva tu intensión.

Toma luego la maceta que habías preparado… dulcemente y con paciencia, siembra las semillas que elegiste.

Por último, riega la tierra con el agua amorosa y dulce que refleja el profundo sentimiento que tienes por tu bebé. 

Esta maceta y la planta que crecerá en ella, te recordarán constantemente el profundo y respetuoso vínculo que te permitió engendrar a tu hijo y dejarlo partir."

Adriana “Tata” Rojas

 



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