Olinyoli, mar, noche y Ob Stare

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Puerto de Veracruz, México       Foto: Gabriel Cortés


Escrito por Yunuén Carrillo Quiroz                                             

Comenzar la historia de por qué Olinyoli con una foto nocturna del Puerto de Veracruz con sus barcos me parece un poco raro, pero no puede empezar de otra forma. ¿Qué tiene que ver un puerto en la noche con sus cargueros iluminados, con los libros de Ob Stare y la aventura de traerlos a México por Olinyoli, una empresa que está naciendo?

En este momento tiene todo que ver. Desde hace un par de semanas que el primer pedido de esta distribuidora se encuentra en México, en tierras portuarias y jarochas, pero detenido. Por trámites aduanales y fiscales, y actualizaciones que solo saltan al conocimiento de una cuando se aplican los formatos de comercio internacional al momento de presentar en las aduanas toda la documentación de una mercancía que físicamente se encuentra ya a punto de ingresar a México.

Esta foto fue tomada hace un año, junto con otras de barcos y luces, de noche y con mar. Al verlas de regreso de vacaciones parecieron tan anónimas que pensé en borrarlas, pero había algo como una nostalgia y un cierto encanto que me hicieron decidir dejarlas. Quizás la nostalgia era por añorar que el tan corto periodo de vacaciones hubiera sido mas largo y por tener nostalgia del calor y el ambiente tan alegre de las noches en el puerto, al volver al frío y a las noches sin lecheritos ni bullicio de La Parroquia. 

El día que supe que ya estaban los libros en Veracruz estaba contentísima, ya por fin habían llegado, y pensé que sería cuestión de 72 horas mas para tenerlos ya en la Ciudad de México. Pero las cosas tomarían otros caminos. Muchos documentos han ido y venido, correos, llamadas, y como he informado a Ob Stare "parece que estamos importando explosivos", de tanto detalle y verificación impuesto a los libros.

Varias noches me he detenido en estas fotos nocturnas de Veracruz, recuerdo la vida de la ciudad del lado del fotógrafo, el bienestar del calor y la humedad, y también al fijar la vista en el agua recuerdo las imágenes obscuras y oceánicas que me llevaron a encontrar a Ob Stare.

Hace algunos años me encontré de noche, con la computadora encendida y una certeza contundente en mi interior: que de lo importante no sabía absolutamente nada, y que en algunos meses nacería el bebé por el que me sentía con una responsabilidad total. Nada de lo que escuchaba en los ambientes familiares o médicos podía acallar esa sensación tan extraña de no ser eso lo que buscaba, ni lo que necesitaba saber. Y como aún no entendía esas voces tan claras que hablaban desde la vida nueva, ni a las recién despertadas en el interior de mi misma, solo sentía una soledad tan enorme como la de quien hubiera despertado de pronto flotando en el infinito y nocturno mar. No tenía palabras para decir lo que sentía y al intentar expresarlo me di cuenta que en la emoción del bebé nuevo esas sensaciones tan descorcentantes no provocaban deseos de ser escuchadas ni ser acompañadas. 

Algunas veces fui a librerías con la esperanza de encontrar "algo", y si encontré una enorme paciencia en los vendedores pero muy pocas cosas que me hicieran sentir esa sensación de hallazgo. Las noches eran eternas y de una de sus orillas al amanecer en algún momento se me ocurrió poner en un conocido buscador de internet la editorial de uno de los únicos dos libros que compré por ese entonces. Ob Stare se abrió como un alba y no pude dejar de leer durante varias horas las reseñas de sus libros.

En los días siguientes hice mi pedido y llegó con el tiempo necesario como para hacer las decisiones que le cambiarían la vida a mi bebé y a mi. Auténticamente fue como escuchar las campanas que una pequeña embarcación espera oir para encontrar el camino de regreso a tierra enmedio de una tormenta; en mi caso para encontrar el camino de regreso de ese lugar obscuro e infinito que no se como se llama, pero que regala otro tipo de vida, de conocimiento y de idea de una misma cuando una se intena y regresa de él.

Desde que conocí esta editorial tuve el deseo de distribuirla en México porque creí que así como yo debía de haber en México otras mujeres que necesitaran entender otras obscuridades océanicas o luces cegadoras, vaya usted a saber, pero mi giro como empresaria era otro. Y el tiempo aún no era el adecuado.

Poco a poco se fueron construyendo las posibilidades de concretar esta distribución y es una enorme alegría para mi haber podido llegar ahora hasta Veracruz, aunque claro que espero que muy pronto pueda ya contar con los títulos en la Ciudad de México.  

Espero que los títulos de Ob Stare sean utiles y bienvenidos para otras mujeres de México. 

© Editorial Olinyoli México,  2018