La importancia de conocer la Norma Oficial Mexicana 046

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Susana y los viejos, pintura de Artemisia Gentilleschi


El jueves 6 de octubre me enteré por un post que compartió una amiga de la agresión que sufrió una corredora en el Bosque de Tlalpan el día anterior. Me impactó mucho la noticia pues la sentí más personal que otras noticias de sucesos violentos contra mujeres, pues yo misma corrí a diario por más de 4 años en ese bosque entre 1993 y 1997. Al empezar a seguir el post, me di cuenta que la chica había sido atacada en un sitio por el que yo pasaba con frecuencia en mis entrenamientos matutinos. Y me conmovió aún más al conocer la brutalidad del ataque, ya que no sólo se trató de un ataque sexual, sino que le fracturaron varias partes del cuerpo, quijada, dientes y una pierna rota en 3 partes. Desde mi punto de vista un ataque por odio a las mujeres, un momento desafortunado donde se dieron las condiciones óptimas para que el victimario ejecutara  un ataque que buscó hacer el máximo daño posible ante la vulnerabilidad de la víctima, a quien no conocía, por la única razón de ser mujer.

El ataque fue a las 14 horas, de un miércoles soleado. Un día de esos en los que las abuelitas salen sin miedo y las recomendaciones de precaución son mínimas. Quien haya corrido en el Bosque de Tlalpan sabe que a esa hora es un lugar bastante solitario, pero es perfecto para una trotadita cuando alguien trabaja o estudia y toma la hora de la comida para hacer un poco de ejercicio. Yo misma corrí ahí muchas veces en ese horario porque ya habían terminado mis clases y el Bosque parecía tan tranquilo…

Quise escribir esta entrada porque he pensado mucho en estos días en mi vulnerabilidad y en la vulnerabilidad en general de las mujeres en México, especialmente en que ninguna mujer que yo conozca, incluida yo misma hasta hace pocos días, sabe qué hacer en caso de ser agredida muy violentamente, incluído o no un ataque sexual, y sobrevivir para actuar jurídicamente en las siguientes horas.

Releo esto que escribo y me parece siniestro. Veo que no escribo una invitación a tomar clases de Jiu Jitsu, defensa personal o “Vale Toudo" para hacer frente a una agresión física.  Sino que escribo lo que aprendí tras solicitar asesoría para enviar información a la familia de la corredora agredida, porque sentí la impotencia de la ignoracia, la indignación en la sangre y la rabia de no poder ayudar en nada, ni siquiera con información, a una familia que supuse en shock al pasar de un estado de normalidad al de Urgencias del Hospital Xoco a donde fue trasladada la chica tras de ser encontrada fuera de sí, en un hoyo a un lado de la cuneta del camino por donde corría.

La verdad que no sé si estuvo bien ofrecer ayuda a la familia de una mujer que ni siquiera conozco y con la que lo único que comparto es la afición por correr, pero pensé en mi misma y en qué necesitaría yo si estuviera en su lugar, y pensé que necesitaría información: información jurídica, información para que mi familia supiera qué hacer conmigo en estado de crisis, información sobre qué organizaciones dan apoyo y contención a las familias y las sobrevivientes de ataques violentos. Tras investigarla con amigas que trabajan en gobierno local de la Ciudad de México, que me enviaron a solicitar asesoría con la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, la comparto con ustedes por si alguna vez pueden ayudar a alguna mujer que haya sido brutalmente atacada, violada o no, pero rota estructuralmente por una experiencia de violencia sobre su cuerpo. 

Más que buscar “Al Especialista” en violencia que sepa cómo guiarnos en enfrentar nuestro miedo de ayudar a una víctima, creo que debemos recordar que somos seres humanos y que un gesto hermosamente humano, muy escaso en estos tiempos, se llama solidaridad, es decir, poner nuestro hombro o dar nuestra mano cuando alguien lo necesita. Dejarnos cimbrar por la experiencia que bien pudo pasarnos a nosotros y no desviar la mirada y hacer como que ese problema no es nuestro. Es nuestro porque somos mujeres, porque a cualquiera nos puede pasar por el simple hecho de ser mujeres. Probablemente no podemos hacer nada por aliviar el profundo sufrimiento de alguien que acaba de experimentar violencia extrema. No podemos regresar el tiempo y acompañar a la chica a correr para evitar que sucedan las cosas, pero podemos ofrecer ayuda, decir a su familia  “mira, perdón ni me conoces, siento mucho que le pasara eso, y te ofrezco mi ayuda solo porque yo también corro y me pudo pasar a mi”.

Transcribo tal cual el mensaje que le mandé al hermano de la mujer:

“Como te mencioné ayer, al pedir a las personas que conozco en gobierno para la delegación Coyoacán, me pusieron en contacto con la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa. Donde me explicaron los pasos médicos y jurídicos que deben seguirse idealmente tras sufrir una agresión sexual. Los apuntes que tomé durante la llamada son:

1. Según la Norma Oficial Mexicana 046 el médico que recibe a la mujer agredida debe llamar inmediatamente al MP (Ministerio Públcio) para que este acuda a donde se encuetra la mujer y toma una primera delaración. Si la mujer no cuenta con la presencia de un familiar el médico debe asistir a la mujer durante la declaración, de modo cercano y con calidad de contención, tomando en cuenta el estado de trauma de la víctima. Me hicieron mucho énfasis en que ustedes “reconstruyan” lo que pasó desde la agresión, o sea, cómo se fueron presentando los servicios médicos, pues de no haber contado con calidad médica en su atención, los médicos estarían cayendo en un estado de complicidad con el agresor que está penado con cárcel al médico.

2. Si la mujer se encuentra en estado de shock el MP debe levantar una declaración preliminar, que posteriormente la víctima puede confirmar, cuando su estaso físico o emocional se lo permita. El MP puede ir al hospital a tomar la declaración, si la víctima o su familia lo solicitan.

3. Es el MP el que canaliza la atención médica, psicológica y jurídica. Se le puede solicitar intervención psicológica urgente. 

4. El MP toma las muestras biológicas para tener pruebas científicas de ADN que permitan identificar al agresor. La familia de la víctima debe guardar la ropa que llevaba la víctima durante el ataque en una bolsa de papel para que la ropa sirva de evidencia y no se contamine, o quede inutilizada como prueba de la agresión .

5. El personal médico está obligado a proporcionar a la mujer la pastilla emergente, una prueba de lesiones, y los formatos que se tienen que llenar de acuerdo a la NOM 046.

6. Estos formatos los debe proporcionar, sino los tiene el médico, el departamento de Trabajo Social del hospital donde se haya transladado la víctima. (Me comentaron que por eso es importante que ustedes revisen la norma para que chequen que ya hayan llenado esos formatos y ustedes puedan vigilar que se tenga un expediente completo y correcto sobre la agresión)

7. Me comentaron que también pueden solicitar asesoría en el Centro de Atención a Víctimas de Delitos Violentos (ADEVI) de la PGJDF, con teléfono: 53 45 55 98 las 24 horas, 365 días al año. Ahí tienen información de las organizaciones y profesionales que trabajan intervención en crisis.

Pedía que me dieran más información sobre organizaciones de atención psicológica a víctimas, pero me dijeron que eso lo tiene que solicitar la familia."


© Editorial Olinyoli México,  2018