Crímen y tasa de intervención obstétrica: ¿qué tal que sí estuvieran relacionados?


"Cuando viajo, confío en reglas personales muy simples que me permiten adaptarme al grado de seguridad que ofrece cada lugar. Al visitar una ciudad necesito saber cuán segura es. ¿Puedo caminar en la calle después del atardecer? Como no es fácil acceder a estadísticas confiables de criminalidad, simplemente observo las estadísticas locales de nacimientos. Mi regla personal señala que la tasa de criminalidad es proporcional a la tasa de intervención obstétrica. Esto significa, por ejemplo, que voy a ser extremadamente prudente en lugares como San Pablo, México DF, Roma o Atenas, donde la tasa de cesáreas es astronómica.


Michel Odent

El Granjero y el Obstetra


Siempre hay una parte de vivir y viajar en México que me duele en el alma. Aún en la plaza más bella y colorida, o en el paisaje más precioso, hay siempre algo o alguien, o una plática, que a mi percepción trae a la luz una violencia terrible. Algo que aunque destelle por un momento nada más, y aparentemente todo vuelva a la belleza y a la normalidad, una se queda con el escalofrío de saber que está ahí, con el temor de que un día saldrá y con el deseo de no estar ahí donde estalle.

Desde hace mucho me he preguntado por qué se siente ese filo tan mal escondido. Y he buscado respuestas. He leído, he preguntado. He tomado clase o asistido a conferencias. Y todo ha estado bien saberlo: las clases sociales, la riqueza mal distribuida, las pulsiones de violencia, la historia, las costumbres, las relaciones desiguales de autoridad, etc. Pero siempre sucedía algo nuevo y terrible. Algo más. Algo que parecía escapar a las explicaciones para aparecer con un matiz totalmente nuevo, totalmente horrible, con ferocidad, crueldad, saña y cuantos adjetivos se le puedan ocurrir a una para poner en palabras a eso que nombramos violencia.

Hace unos días estuve leyendo “El Granjero y el Obstetra” de Michel Odent y me encontré esa frase, y con ella la manera de darme una respuesta:

Creo que por eso busqué la distribución de libros de Ob Stare en México. Porque desde que los encontré sentí que hacían falta. Porque tras su lectura entendí que el inicio de la historia de cada persona cuenta mucho más de lo que quisiéramos saber. Porque las decisiones que cada madre tome sobre su embarazo, parto, nacimiento y crianza de su bebé tendrán consecuencias a muy largo plazo sobre la vida de ambos y sobre la sociedad en la que vivirá ese futuro adulto, sobre la sociedad en la que vivimos todos. Porque me gustaría contribuir con algo para facilitar los buenos nacimientos en este país, sin ser profesional de la salud ni trabajar en gobierno. Porque para mi sería algo como un sueño que las generaciones futuras pudieran caminar después del atardecer - o en pleno mediodía - sin miedo (o con menos miedo del que yo he caminado). Porque creo nos hacen falta muchas personas de paz, en México y en cualquier otra parte del mundo. 

Porque además de las clases, las pulsiones, la historia, las costumbres, las relaciones desiguales de autoridad y tantas otras razones, para cada ser humano es importante la marca que nos queda en el cerebro y en el cuerpo del irrepetible momento de nacimiento. Porque qué tal que sí fuera posible que la lectura de un libro si pudiera cambiar para siempre la vida de una mamá y su bebé por nacer…


Escrito por Yunuén Carrillo Quiroz

© Olinyoli Distribución Cultural, México, Ciudad de México, 2017